Asegura el bienestar del niño y la niña, brindándoles cuidado maternal: promueve el desarrollo de cada niño y niña en todos los aspectos: físico, afectivo, intelectual, social y espiritual. La mamá acepta la individualidad de cada niño y niña y toma en cuenta sus necesidades personales con respeto y comprensión y crea un hogar donde las relaciones afectivas puedan crecer.
Desarrolla su propio bienestar: se esfuerza por equilibrar su vida y disfrutar de su tiempo y de sus intereses personales. Presta especial atención por mantener su bienestar físico, mental, emocional y espiritual.
Lleva a cabo las tareas domésticas: cada mamá administra y cuida su hogar. Administra un presupuesto mensual.
Orienta a los niños y niñas para que asuman responsabilidades: crea oportunidades para que los niños y niñas se conviertan en personas autónomas, asignándoles pequeñas responsabilidades de acuerdo a sus edades.
Contribuye a la comunidad e interactúa con ella: motiva a los niños y niñas a interactuar con los de otras familias de la Aldea y de la comunidad local. La mamá asegura que tanto ella como su familia vivan como parte integral de la comunidad y contribuyan a ella.
La madre SOS construye con los niños y niñas una relación emocional estable y duradera, necesaria para su sano desarrollo psicosocial. Cada niño y niña recibe un acompañamiento y cuidado individual hasta que sea capaz de llevar una vida plena e independiente en la sociedad o con su familia de origen
¿Cómo las formamos?
Son esenciales un proceso de selección completo, un alto estándar de formación, y capacitación, así como un acompañamiento continuo.
Para llegar a ser mamás, estas mujeres con vocación y compromiso participan de un programa de formación inicial de 2 años, que incluye conocimientos técnicos en diversos campos (educación y conducción familiar, contabilidad del hogar, filosofía de la organización de Aldeas Infantiles SOS), podrán acumular experiencia en la práctica y desarrollar la capacidad de reflexionar sobre su propio desempeño, descubriendo así sus puntos fuertes y débiles. Las mamás reciben formación y capacitación continua.
Durante el período de integración, el Director/a de la Aldea acompaña a las mamás de manera permanente y son ampliamente informadas sobre sus funciones y responsabilidades, así como del funcionamiento de la comunidad de la Aldea en todas sus áreas. El acompañamiento más importante es brindado por una mamá con experiencia que la apoya y retroalimenta.