Concientizar y denunciar, claves para resguardar a niños, niñas y adolescentes

En nuestra región 228 niños y principalmente niñas por hora son explotados sexualmente cada día. El día mundial contra el abuso infantil es el contexto ideal para reflexionar acerca de esta problemática y el devastador impacto en sus víctimas.


Según datos del Fondo para la Infancia de Naciones Unidas en nuestra región 228 niños y principalmente niñas por hora son explotados sexualmente cada día.  Argentina no escapa a estas cifras alarmantes. Por ello, es fundamental generar conciencia acerca de esta situación y alertar sobre los devastadores efectos que el abuso sexual tiene en el desarrollo psicológico y emocional de los niños y niñas. 

Datos alarmantes 

En la gran mayoría de los casos el abuso sexual se produce en ambientes que para el niño o niña son cotidianos. La familia, la escuela, el club, entre otros lugares, son los contextos que los niños que han pasado por estas traumáticas situaciones refieren como espacios donde sucedieron los hechos.
 
Los comportamientos sexuales inadecuados y abusivos, se hacen presentes a través de diversas manifestaciones: el contacto físico a través de cualquier practica con connotaciones sexualizadas que no son propias de la edad del niño o niña, la pornografía infantil a través de internet y la trata sexual infantil son caras de este flagelo que golpea a millones de niños en nuestra región.
 
En todas las formas de abuso sexual el denominador común es la figura del adulto quien, a partir de una relación de poder respecto del niño o la niña, incita a determinadas prácticas que tienen como finalidad última su propia satisfacción sexual. Esta relación de poder puede estar dada por la diferencia de edad, por la dependencia afectiva, por la admiración, por un esquema de lealtades, entre otros.

Hay momentos en la vida de un niño o niña en los que algunas conductas con ciertas connotaciones sexuales son esperables ya que responden a conductas propias del proceso de exploración de su propio cuerpo. Pero cuando esas manifestaciones adquieren expresiones, gestos o verbalizaciones propias de la sexualidad adulta estamos ante otro contexto de situación.

Una de las principales características del abuso sexual infantil lo constituye el secreto. Irene Intebi, reconocida especialista en el tema, refiere que los niños víctimas de abuso intrafamiliar se debaten entre revelar la situación que están viviendo o conservar la armonía familiar que claramente se verá afectada ante la denuncia de un hecho de estas características.  Ante esta ambivalencia, lo más importante es que los niños puedan sentir que su relato es creíble. Solo en un contexto de protección y resguardo se generaran las condiciones para que el niño o niña busque socorro en la figura de otro adulto.

Las consecuencias

Ante cualquier indicador de abuso sexual infantil lo más importante es buscar ayuda especializada y no someter al niño o niña a preguntas o interrogatorios que lleven a mayor confusión y en muchos casos a retractarse de sus propios dichos. Hay instancias gubernamentales y profesionales especializadas que pueden asesorar respecto a cómo proceder ante una sospecha de abuso sexual infantil.

Es fundamental comprender que el abuso sexual infantil produce consecuencias graves en la salud de los niños y niñas que lo sufren. La demora en la denuncia del abuso es otro factor que agrava la situación y complica el pronóstico de recuperación. La denuncia inmediata de la situación tiene la función de salvaguardar al niño de una posible reiteración del hecho y, al mismo tiempo, de comenzar el trabajo en torno a las acciones necesarias para que el niño, niña, o adolescente pueda elaborar la situación desde una perspectiva terapéutica y reparadora. 

Hace apenas unos días finalizamos nuestra campaña “Detenelo Ya” para poner fin al ciclo de la violencia. A partir de ella quisimos sensibilizar y concientizar a los adultos respecto a las distintas expresiones a través de las cuales la violencia se presenta a diario en la vida de millones de niños y niñas. El abuso sexual infantil es una de las expresiones más traumáticas y deja marcas imborrables. 

Por eso mismo, en esta fecha instamos una vez más a la protección, a agudizar nuestra mirada, a denunciar y a generar condiciones para que todos los niños y niñas transiten una infancia donde crecer y desarrollarse no constituya un laberinto de inseguridades sino un camino con diferentes oportunidades propias de la convivencia en una cultura de respeto y pleno ejercicio de derechos.
 
 
 
 
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