20 de noviembre. Día Internacional de los Derechos del Niño.

Tenemos más derechos, ¿tenemos más protección?

El 20 de noviembre de 1989, hace 27 años, el mundo se trasformó en un lugar más seguro para todos los niños, niñas y adolescentes que lo habitan. Hace 27 años, al adoptarse en la ONU la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), y de la niña, dimos un paso fundamental para la humanidad. Desde entonces, cada 20 de noviembre es motivo de celebración.



Para Aldeas Infantiles SOS es una fecha central ya que la Convención es un elemento vital en los procesos de lucha por mejorar las condiciones de vida de la niñez y adolescencia en todo el mundo. Y lo es no solo de manera declamatoria sino que es la herramienta que nos permite a todos como sociedad reconocer derechos y exigir su cumplimiento.
 
Este año la celebración nos encuentra finalizando nuestra campaña “Detenelo Ya”, que buscó sensibilizar a la sociedad acerca de la violencia que sufren millones de niños y niñas a diario en sus familias y comprometernos en la erradicación del maltrato y violencia. Y, si bien visibilizar la violencia es el primer paso en la concientización, la prevención, la denuncia temprana y la respuesta asegurada ante la vulneración son el paso necesario para asegurar la protección de los niños. Por eso mismo, es imposible celebrar la CDN y los Derechos de los niños y niñas, sin instar a la denuncia.
 
El Estado, a través de la ratificación de la CDN y la legislación vigente, adopta la responsabilidad indelegable de la protección de los niños. Sin embargo, es necesario el compromiso de toda la ciudadanía. Muchas veces registramos la existencia de situaciones de desprotección, de marginación, injusticia o exclusión y es imperioso que como adultos nos involucremos, escuchemos a los niños y denunciemos las vulneraciones de las que son víctimas.
 
La ley nacional Nº 26.061 de Protección Integral de los Derechos de las niñas, niños y adolescentes reglamentada en abril de 2006, toma el espíritu de la Convención y nos reclama la comunicación/denuncia obligatoria como ciudadanos pero fundamentalmente obliga al Estado a brindar respuestas que garanticen el pleno ejercicio de los derechos de los niños y niñas. En tanto ciudadanos comprometidos, nos toca a los adultos ser ejemplo, nos toca a los adultos denunciar. Porque la denuncia es la herramienta que nos permitirá como sociedad incidir en la definición de políticas de infancias que resguarden derechos. Es importante aclarar que informar a las autoridades es una toma de posicionamiento contundente respecto a la niñez, pero además no es competencia del denunciante probar lo que informa. Al denunciar sólo se hace pública una sospecha y es responsabilidad de la autoridad competente determinar los pasos a seguir.
 
El Estado aún tiene deudas pendientes con los niños y niñas. Tras 27 años de la Convención y de la sanción de una Ley Nacional que pregona un sentido muy garantista respecto a los derechos de los niños, hay muchas promesas incumplidas. Es imprescindible que el Estado asuma el compromiso y su obligación de definir las políticas, programas y sus mecanismos de acceso de manera tal que contribuyan a un efectivo Sistema de Protección de Derechos.
 
Involucrarnos en la promoción y defensa de los derechos conlleva inevitablemente una actitud responsable y comprometida. Celebrar este 20 de noviembre es reflexionar para habilitar las palabras, las opiniones, los sentimientos, los sueños y los deseos de todos los niños y niñas. Hagámosle saber que son sujetos de derechos, que pueden exigirlos y deben ser garantizados. Mientras esto no ocurra cada 20 de noviembre celebraremos una proclamación ajena a la realidad de miles de niños y niñas de nuestro país.
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