Día Internacional de las Personas con Discapacidad

En todo el mundo, más de 1.000 millones de personas viven con algún tipo de discapacidad. Casi 93 millones de ese total son niñas, niños y adolescentes, en quienes su situación de vulnerabilidad se ve acrecentada por las múltiples desigualdades que padecen dada su condición de discapacidad. En su vida cotidiana, esto se evidencia en el desigual acceso a los servicios de salud y educación, por ejemplo.
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Muchas de las causas que originan, desde su nacimiento, las discapacidades en niños y niñas suelen estar vinculadas con la pobreza estructural. Factores tales como el cuidado prenatal, la falta de vacunación y la desnutrición son variables que afectan considerablemente la situación. Otras causas de la discapacidad adquirida durante el transcurso de la vida están vinculadas a accidentes y conflictos bélicos, entre otros.

La mayoría de niños y niñas con discapacidad se encuentran en situación de pobreza. De esta porción de la población, las niñas suelen ser doblemente discriminadas por motivos de género y discapacidad. La mayoría no goza de asistencia médica ni servicios de salud acordes a sus necesidades y un 98% de niñas y niños con discapacidad en América Latina no accede a la educación formal (Save the Children, 2006).

Tal como establece nuestra Política de Inclusión de niñas, niños y adolescentes con discapacidad, las barreras que obstaculizan el goce pleno de los derechos son culturales y se ponen de manifiesto en el diseño arquitectónico excluyente, un sistema educativo que no genera igualdad de oportunidades y la falta de políticas públicas inclusivas que hagan efectiva su inclusión social. En el caso de la arquitectura, los beneficios de un enfoque de derechos inclusivo no beneficia solo a las personas con alguna discapacidad motora o sensorial, sino a todas aquellas con movilidad o comunicación reducida: desde el niño o la niña que no llega al picaporte o a tocar un timbre, una persona adulta mayor con bastón, una mamá o papá con un cochecito de bebé, una persona lesionada o una mujer embarazada, los que en total representan el 40% de la población. La garantía de derechos de niñas, niños y adolescentes con discapacidad amplían los derechos no sólo de todos los niños y niñas, sino de los ciudadanos en general.

Desde Aldeas Infantiles SOS estamos convencidos de que el camino para hacer efectivos los derechos de niñas y niños con discapacidad debe concentrar los esfuerzos en generar igualdad de oportunidades para que cada uno pueda desarrollarse al máximo de sus posibilidades en el marco de un cuidado de calidad.
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