3 de diciembre - Día Internacional de las Personas con Discapacidad.

El acceso a un empleo, educación, transporte, vida política y social en igualdad de condiciones es fundamental para que todas las personas con discapacidad puedan hacer uso de sus derechos y desarrollarse plenamente.
Se calcula que mil millones de personas en el mundo viven con discapacidad y enfrentan muchas barreras para que se las incluya en aspectos sociales clave.
 
A consecuencia de ello, no disfrutan del acceso a la sociedad de igual forma que otros, incluido en áreas como el transporte, el empleo, la educación y la vida social. Elderecho a participar en la actividad pública es esencial para crear democracias estables, para una ciudadanía activa y para reducir las desigualdades sociales.
 
La Convención sobre los Derechos del Niño contempla específicamente la situación de los niños y niñas con discapacidad en dos de sus artículos: el artículo 2 se refiere a la no discriminación de los niños con discapacidad y el artículo 23 expresa que “Los Estados partes reconocen que el niño mental o físicamente impedido deberá disfrutar de una vida plena y decente en condiciones que aseguren su dignidad, le permitan llegar a valerse por sí mismo y faciliten la participación activa del menor en la comunidad.”
 
Aún así, muchos niños y niñas que presentan algún tipo de discapacidad (sensorial, motriz, intelectual, mental, etc.) se encuentran con la imposibilidad de acceder a la estimulación y contención necesarias para tener una igualdad de oportunidades. Esto se debe a que el sistema de atención pública está colapsado y a que, si bien se han producido importantes avances en términos de inclusión, aún persisten barreras arquitéctonicas, burlas, descalificaciones y un gran desconocimiento que contribuyen a que se sostengan actitudes discriminatorias, tanto por acción como por omisión. Si a esto le sumamos además el hecho de vivir en un contexto de extrema pobreza, las probabilidades de desarrollo e inclusión a futuro se restringen  aún más.
 
Desarrollar acciones que impacten positivamente en los niños y niñas con discapacidad implica no solo el trabajo que se realice para lograr una buena “adaptación” al medio en el que viven, sino que además es necesario desarrollar diferentes estrategias de  trabajo con sus familias a fin de fortalecer sus capacidades de cuidado para que promuevan y exijan desde una lógica de protección de derechos mayor inclusión e igualdad de oportunidades.
 
Debemos  trabajar  fuertemente por el desarrollo de políticas más inclusivas que apunten a remover obstáculos  y actitudes que impidan el ejercicio de derechos, dificulten el acceso a los servicios básicos y excluyan la posibilidad de una inclusión más plena e igualitaria. También es importante promover el fortalecimiento de niños y adultos en estas circunstancias, así se potencian sus habilidades y se les ayuda a establecer sus prioridades. Este empoderamiento implica invertir en las personas – en empleos, salud, nutrición, educación y protección social. Cuando ocurre eso, están mejor preparadas para aprovechar oportunidades, se convierten en agentes de cambio y pueden asumir con más preparación sus responsabilidades cívicas.
 
En este sentido, desde Aldeas Infantiles SOS renovamos nuestro compromiso y continuamos trabajando desde nuestras líneas de servicio en la inclusión de todos los niños y adultos que se encuentren en esta situación, abogando por políticas públicas y respuestas concretas desde el Estado. 
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