12 de Agosto: Día Internacional de la Juventud

La juventud es un proceso único de cada persona y está influenciado por factores personales, emocionales, de género, económicos, y otros aspectos del contexto social
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Desde una mirada adulta, difícilmente se pone en duda que un niño o niña pequeña necesita cuidados continuos y así se dispone casi inmediatamente para su acompañamiento y asistencia. Las necesidades de atención y cuidado de los jóvenes muchas veces quedan invisibilizadas, ya que se asume que pueden solos, que crecieron, que deberían poder resolverlas por sus propios medios. Pero, ¿qué concepción tenemos de ellos? ¿qué necesitan los jóvenes? Sin duda, se trata de interrogantes para los que hay múltiples respuestas.
 
Cada 12 de agosto, desde 1999, se conmemora el Día Internacional de la Juventud. Sin embargo, considerando que se trata de un proceso múltiple y dinámico, preferimos hablar de juventudes. No es una etapa más de la vida, de tránsito o preparación para la vida adulta. Es un momento importante, que es necesario revalorizar y dejar de medir desde los parámetros del mundo adulto. El mundo juvenil es diverso, está atravesado por distintos factores personales, emocionales, de género, existencia o no de red social familiar, económicos, y otros aspectos del contexto social que hacen del desarrollo de cada joven un proceso único.
 
La mirada tradicional asigna conductas, responsabilidades y necesidades, que generan mucha frustración para el caso de los/as jóvenes que no se adecúan al modelo socialmente esperado. Por eso es necesario sacar el foco de lo asignado por los adultos y pasar a las conductas reales que solo serán posibles de visibilizar a partir de una escucha atenta, respetuosa y desprejuiciada de los jóvenes.
 
¿Cómo llevar adelante un acompañamiento a los jóvenes que permita fortalecer procesos de desarrollo y crecimiento que respeten sus decisiones, actos y elecciones? El concepto de autonomía es central, ya que se combinan en él la necesidad y el interés de cada persona.  Autonomía es un proceso paulatino de incorporación de herramientas que les permiten a las personas desenvolverse en ámbitos de su interés y necesidad en la transición al mundo adulto.
 
En Aldeas Infantiles SOS promovemos un acompañamiento integral, que responde a las necesidades reales de los jóvenes, y que se construye junto a ellos en el marco de sus procesos de autonomía progresiva. En ese camino, es fundamental acompañarlos para sobrellevar las consecuencias del hacerse responsable de los propios actos, elemento nodal en la asunción de una vida adulta.
 
Finalmente, hablar de la existencia de juventudes promueve la construcción de miradas que, desde la heterogeneidad, sean  integradoras y potenciadoras de lo juvenil como momento único e irrepetible para cada uno de ellos. Como adultos tenemos la obligación de brindar un acompañamiento capaz de promover la autonomía necesaria para insertarse en una sociedad que les demanda requisitos y habilidades cada vez más desafiantes.