Un millón de niños invisibles

El compromiso de cada uno es necesario para revertir la vulneración del derecho a la educación.
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Existe un consenso internacional en relación a la importancia de que todos los niños y niñas tengan acceso a una educación de calidad para lograr el desarrollo personal, económico, social y cultural de todas las comunidades.  Esta necesidad se plasmó en la agenda 2030 de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas que propone a través del objetivo número 4 garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos.
 
Argentina es uno de los países comprometidos en la agenda 2030. Sin embargo,  según datos oficiales del CENSO 2010 existen en nuestro país 1.149.009 niños, niñas y adolescentes que no asisten a clases. Esto representa una severa vulneración de sus derechos y una barrera para sus posibilidades presentes y futuras.
 
Aulas superpobladas, bajos salarios docentes, deterioro de las infraestructuras, e insuficiencia de elementos básicos para la enseñanza, sumado a la calidad de los contenidos curriculares, constituyen claros indicadores de vulneración del derecho a la educación.
 
Como organización dedicada a la protección integral de los niños y niñas, desde Aldeas Infantiles SOS procuramos la restitución de los derechos vulnerados y abogamos por ellos.  Desde allí exigimos al Estado la imperiosa necesidad de redoblar los esfuerzos para que la educación no pierda su capacidad de transformación social desde donde se brinden las herramientas necesarias para el acceso a una igualdad de oportunidades.
 
El ejercicio del derecho a la educación es una puerta de entrada a otros derechos y es uno de los motores más potentes y efectivos para terminar con los círculos de exclusión y marginalidad que afectan a millones de niños y niñas en nuestro país. Tenemos una agenda internacional que debemos cumplir al 2030, pero solo será posible si atendemos la realidad cotidiana aquí y ahora.