Mucho más que un gol

Mavis Chirandu llegó a la Aldea Infantil SOS de Bindura (Zimbabwe) cuando era una bebé y tras dos décadas cumplió uno de sus sueños: participar y marcar un gol en unos Juegos Olímpicos con su selección.

Un gol en el minuto 86 cuando tu equipo está perdiendo 3 a 0 ante una potencia del fútbol femenino como Canadá puede significar poco. Incluso en un Juego Olímpico. Sin embargo, para Mavis Chirandu, fue otra pequeña victoria en una vida en la que tuvo varios obstáculos que vencer.
Su madre la dejó, hace 20 años, cuando era una bebé. Un hombre la escuchó llorar y llamó a la Aldea Infantil SOS Bindura, donde creció y se convirtió en una niña inquieta, que encontró en el deporte primero un refugio y después una pasión.

“Quién sabe qué hubiese sido de mí si ese hombre no me hubiese escuchado. Probablemente no estaría aquí contando esta historia. Él pasó por ese camino por una razón. Le agradezco y me encantaría conocerlo un día. Si pudiera, le regalaría un pasaje para que viniera a Rio a verme jugar en los Juegos Olímpicos. Estoy segura que estaría muy orgulloso de mi”, le dijo Mavis a la cadena Al Jazeera.

El camino de Mavis en el fútbol empezó en el colegio, cuando se anotó en el equipo Hermann Gmeiner. "Me enteré de que era buena jugando al fútbol cuando tenía once años", cuenta hoy la número 10 de las Mighty Warriors (“Guerreras poderosas”), la selección femenina de Zimbabwe.

“El deporte es un talento divino para mí. Me enamoré del fútbol de niña y eso nunca cambió. Mi sueño era representar a mi país y clasificar a un Juego Olímpico está por encima de todo lo que deseé”, le dijo la joven jugadora a Al Jazeera.

Mavis debutó en Rio 2016 el miércoles 3. Junto a sus compañeras hicieron historia desde el primer minuto, ya que son la primera selección de fútbol de Zimbabwe en clasificar a un evento futbolístico de primer nivel y los primeros representantes de su país en un deporte colectivo de los Juegos Olímpicos en 26 años.

El sorteo colocó a su equipo con tres de los rivales más fuertes del mundo. Alemania, Canadá y Australia las esperaban en Rio, pero su lucha comenzó mucho antes.
Salarios muy bajos, entrenamientos en situaciones casi inhumanas, cancelación de partidos por no poder viajar y problemas para alimentarse correctamente fueron sólo algunos de los rivales a los que también debieron enfrentar las Guerreras Poderosas.

El equipo tomó esos obstáculos como combustible para perseguir su sueño, tal como hizo Mavis para salir adelante. “Crecí en una gran familia (…) como si fuera su propia hija”, le contó Mavis a Al Jazeera.
"Es un ejemplo de superación y una inspiración para todas las niñas. Ha logrado sobresalir en un campo a menudo dominado por hombres y lo ha hecho con pasión y determinación. La felicitamos y admiramos por ello", agregó sobre ella el director de los Programas para Jóvenes de Aldeas de Zimbabue, Edwin Magosvongwe, quien la alentó a ser una atleta.

Para Mavis, el Director de la Aldea jugó un rol decisivo en su futuro. “Él es una de las personas que dirige el SOS Oaklands Queens Club en Bindura y siempre me dijo que diera lo mejor de mí porque tenía un gran talento. Me dijo que me concentrara en mi carrera, que no dejara que me alejaran de mi objetivo. Siempre me dio consejos de hermano mayor y su aliento me llevó a unirme al Weerams Club en Harare”, relató Mavis a Zvik Zimunya, directora de Recaudación de Fondos y Comunicaciones de SOS Zimbabue.

Mavis tiene una relación muy fuerte con Latinoamérica. Primero porque durante un viaje a Uruguay con la selección fue la primera vez que sintió que ese “era el momento que estaba esperando”. “Estoy en una liga diferente ahora” se dijo a sí misma meses antes de convertir en Rio 2016 el gol más importante de su carrera.
“Cuando llegamos a San Pablo y bajamos del avión me pregunté, ¿de verdad estoy aquí? Todo el mundo estuvo contento de vernos. Las personas nos saludaban en la calle y grababan videos con nosotros. Es como una fiesta”, recordó.

No obstante, Mavis ya piensa en su futuro y en el camino que deberá seguir ahora que los Juegos terminaron.
“Me gustaría unirme pronto a las Fuerzas Aéreas de Zimbabue para trabajar en algo relacionado con las computadoras. Las Fuerzas Aéreas además tienen un equipo de fútbol para el que puedo jugar. Pero, si es posible, me encantaría tener la oportunidad de jugar al fútbol en el exterior”, confesó.

“¿Alguna vez pensaste en rendirte?” le preguntó  Zvik Zimunya apenas 24 horas después de su debut ante Alemania.

“Nunca, ni una sola vez. Sabía que si renunciaba iba a perder una de las cosas que más me apasionaban”, contestó Mavis, quien ahora alienta a niños y niñas SOS, que tal vez hoy se encuentran en la situación que ella vivió en su infancia a que “usen sus talentos porque nunca sabes hasta dónde te pueden llevar”. Ella si lo sabe.
 
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