​Ailen, una vocación que inspira

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Desde que tenemos recuerdo de Ailen, ella vive pendiente de los animales. Llegó a la Aldea de Luján cuando tenía 9 años, en el 2008, y siempre se preocupó por cuidar de ellos y atenderlos.

Tan grande es su pasión que, desde hace algunos años, Ailen participa de Manos por Patas, una organización protectora. Ella asiste todos los sábados, y allí se ocupa del cuidado de perros y gatos en situación de calle y les busca hogares transitorios hasta que alguien los adopte definitivamente. Muchas veces, ella misma termina recibiéndolos en su casa en la Aldea. Los cuida, los limpia y alimenta, hasta que les consiguen un hogar. En casa están acostumbrados, saben que es su debilidad, que así ella es feliz.

Ailen es muy simpática, siempre tiene una sonrisa y se lleva bien con todos en la Aldea pero a veces le toca ponerse firme.  En su casa es la más grande, y sabe ocupar ese rol. Está muy presente en la vida de la casa, muchas veces marca límites a los más pequeños pero también les enseña a ser ordenados y a colaborar en casa. ¡Le encanta que la casa se vea linda!

También le gusta mucho hacer actividad física. Cuando no está cuidando animales, va al gimnasio, y anda en bicicleta. Así cuida su cuerpo y se siente bien.

Hoy, Ailen está cursando el quinto año de la secundaria. Asiste a una escuela técnica y le va muy bien. Además de las materias tradicionales, tiene varios talleres en los que aprende un montón de habilidades que después le sirven para ayudar en las cuestiones del hogar. Cada vez que hay cosas para hacer, algo roto o que no anda bien, con gusto ella se encarga. ¡En eso también les enseña a los más pequeños!

Ailen espera ansiosa terminar el colegio y empezar la facultad. Cuando le preguntan qué quiere hacer, ella no lo duda, hace rato que lo tiene clarísimo: estudiar veterinaria, por supuesto. Su sueño es poder vivir de lo que la apasiona, cuidar animales. Y si lo hace con esas ganas, seguro que lo hará muy bien.