Sebastián, un ejemplo de perseverancia

Sebastián vivió un período lleno de dificultades, pero logró hacer frente a sus miedos y seguir adelante
historia-mardelplata-sebastian.jpg
Sebastián vivió un período lleno de dificultades, tal vez unos de los años más difíciles de su juventud, que lo llevaron a cuestionarse muchas cosas en relación a su pasado, presente y futuro.
Estos cuestionamientos, propios de la adolescencia, fueron necesarios para que Sebastián afrontara los cambios en su vida como una posibilidad de desarrollo, de crecimiento y madurez.

Sebastián tiene 22 años y forma parte del programa de Autonomía Progresiva de Aldeas Infantiles SOS Mar del Plata. Reside fuera de la aldea mientras se lo acompaña con asesoramiento, seguimiento y recursos económicos en su crecimiento personal, en su camino a convertirse en un adulto.

Sebastián comenzó a desempeñarse en forma autónoma, trabajó en una serie de empleos que le brindaron experiencia y una base económica que administrar, pero sobre todo, la confianza en sí mismo y en sus capacidades.

Sin embargo, por la situación económica, se realizó una reducción de personal en la empresa donde se desempeñaba y los trabajadores eventuales como él perdieron sus puestos, por lo que Sebastián volvió a requerir asistencia económica por parte de Aldeas Infantiles SOS. Durante este período se estableció con su hermana Alejandra, su hermano Mauro y las familias de ambos.

Ante la falta de empleo para jóvenes con poca experiencia, comenzó con su hermano un emprendimiento de recolección y venta de elementos para reciclado. Fue un período de grandes dificultades para él, ya que la casa era demasiado pequeña para toda la familia, lo cual provocaba algunos momentos de tensión, y además los ingresos que se desprendían de este emprendimiento no eran suficientes para colaborar con los gastos de la casa.

Sebastián comenzó a plantearse la posibilidad de regresar a San Vicente, Misiones, la ciudad en la que nació y en la que aún vive su madre, con quien tiene muy poco contacto. Las distancias, la falta de confianza con su progenitora y tener a todos sus afectos en Mar del Plata lo hicieron desistir.

Atravesó momentos de mucha angustia pensando en cómo quería que hubiese transcurrido su niñez. Si bien contaba con el apoyo de Aldeas Infantiles, en donde conoció a todos sus amigos y en donde vivió sus años más felices, sintió que necesitaba estar solo por un tiempo, un tiempo para reflexionar y pensar quién era y cuál era el camino que quería seguir en la vida.

En esta etapa de su vida, comenzó a tener un contacto más frecuente con una importante referente en su vida, la tía Nancy, quien fue su cuidadora en Aldeas Infantiles SOS Mar del Plata durante sus primeros años. Nancy se casó y tuvo sus hijos, pero nunca perdió el contacto con Sebastián, mantuvieron ese vínculo que resultó tan importante para ambos.

El esposo de Nancy es carpintero y a través de él, Sebastián consiguió una oportunidad para trabajar como aprendiz. Sebastián, contento con este nuevo proyecto, se trasladó inmediatamente, y se alojó en un principio en casa de Nancy. A los pocos meses, cuando su rendimiento laboral le permitió tener un ingreso más estable, alquiló un pequeño departamento para él. Aldeas Infantiles SOS lo apoya económicamente hasta que Sebastián pueda hacerse cargo de los gastos totales.

Actualmente Sebastián quiere terminar la educación secundaria el próximo año, y comenzar nuevamente natación, actividad que le fascina hasta el punto de plantearse convertirse en profesor o estudiar para guardavidas. Ya se anotó para comenzar en el natatorio municipal de Miramar y está esperando a que finalicen las reparaciones de la pileta para comenzar.

Durante su tiempo libre, Sebastián va a casa de Nancy, en donde se divierte sacando a pasear al perro o arrojándole una pelota para que se la devuelva, paseando por el centro de la ciudad, escuchando música o haciendo amigos en las redes sociales. También ha desarrollado un gusto por la poesía, y hasta ha intentado escribir algunas canciones que todavía le avergüenza compartir.

A pesar de que  extraña mucho a sus hermanos, Sebastián está contento por haber encontrado un camino junto a las personas que quiere, por haber hecho frente a sus miedos y seguir adelante.