Aldeas Infantiles SOS Argentina

Lo que un simple dibujo puede revelar: Apoyo psicológico a los niños afectados por el terremoto en Haití

Aldeas Infantiles SOS en Haití ofrece un lugar seguro para los niños huérfanos, abandonados y no acompañados. Actualmente hay 509 niños que viven en las instalaciones de Aldeas Infantiles SOS en Puerto Príncipe. Antes del terremoto la cantidad era de 150 niños. Ahora ellos tienen refugio y comida caliente hecha en casa tres veces al día. Pero también es muy importante ofrecer apoyo emocional y psicológico para apoyar a los niños con traumas.

¿Qué fecha es hoy? Un coro de voces infantiles trata de contestar a la pregunta de Dolyin Lymarie, algunos con mayor seguridad que otros.

Ya ha avanzado bastante la mañana del sábado en la Aldea Infantil SOS de Santo en Haití y Dolyin Lymarie está sentada en una gran tienda de campaña con un grupo de niños alrededor de ella.

Muchos de los niños que están en la Aldea han llegado recientemente, después del terremoto que estremeció Haití el 12 de febrero de 2010.

Las autoridades haitianas estiman que 233.000 personas murieron y, por lo tanto, muchos niños han perdido a sus padres y madres y han sido separados de sus familias de una manera u otra.


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Aldeas Infantiles SOS ofrece un lugar seguro ellos. Actualmente hay 509 niños que viven en las instalaciones de Aldeas Infantiles SOS en Santo, cerca de Puerto Príncipe, la capital de Haití. Antes del terremoto este número ascendía a 150.
Ahora los niños tienen casa y comida tres veces al día. Pero también es muy importante ofrecer apoyo emocional y psicológico para apoyarles en sus traumas.
Dolyin Lymarie explica que hoy ella está trabajando con un grupo de niños de 6 a 10 años y que ha organizado lo que ella considera "actividades de recuperación emocional".

Aquí, los niños cantan, juegan y se les pide hacer, por ejemplo, el dibujo de un osito; todo esto como parte de un esfuerzo para darles espacio para expresarse y aprender acerca de las propias partes de su cuerpo, de manera que tengan el léxico para explicar dónde les duele. También es importante dar a los niños un sentido de autovaloración y que se sientan parte de la comunidad de Aldeas.
Angie tiene nueve años y no tiene problemas para transmitir su impresión de la cara del osito amarillo, que Dolyin denomina Wilky, en el papel.  Otros tienen algunas dificultades y están más interesados en el momento de la merienda.

—Antes, los niños que llegaban a la Aldea eran más pequeños, pero ahora es diferente. Estos que vemos ahora frecuentemente son mayores y tienen experiencias más violentas, que a veces se manifiestan en comportamientos agresivos cuando juegan con los otros. Tratamos de trabajar con todos los niños individualmente y hacemos un perfil psicológico de cada uno. Los observamos de manera individual y en grupos, esto nos permite adoptar el método que será el mejor para cada niño— explica Dolyin Lymarie. Ella es parte de un grupo de cinco psicólogos de Aldeas que actualmente trabajan con niños traumatizados en Haití.

Reynald Laguerre es otro psicólogo que participa en este trabajo. En una tienda de campaña, no muy lejos, le ha solicitado a su grupo hacer un dibujo de una persona. Es un ejercicio simple, que puede decir mucho sobre cada pequeño.

—Si diez líneas de lapicero se ven firmes y se han pintado con la mano ejerciendo presión, esto puede ser signo de agresión y si las líneas son delgadas y casi invisibles, el niño puede sufrir de baja autoestima y ser débil— explica Reynald Laguerre y añade que si un niño escoge no utilizar el color podría ser a causa de la falta de afecto.

A la edad de nueve años, un niño normalmente viste a la persona que dibuja, pero si esto no sucede en esta etapa, o si todavía no es posible distinguir que el dibujo es una persona, muy probablemente el niño sufre de algún problema gráfico y motor.

Reynald dice de Clothilde, de 11 años. 
—Nótese que el dibujo está en la parte de abajo del papel y que no abarca mucho espacio. Es un signo de una personalidad introvertida. Si el dibujo hubiera estado en la parte superior del papel, hubiera sido lo opuesto, un niño extrovertido— dice.

La persona del dibujo de Clothilde no tiene color, no tiene ropa y no retrata a nadie que ella conozca.

—Un dibujo de un miembro de una familia dice mucho acerca del afecto y esta niña en particular es tímida y no tan desenvuelta como otras— concluye el psicólogo.

—Al principio ella realmente no quería hacer el dibujo—. Él la llama y aparece una niña tímida, que no dice hola ni busca el contacto visual.  Sólo murmura su nombre y edad después de que se la anima más de una vez.
Un dibujo puede revelar mucho acerca de la personalidad de un niño y en Aldeas Infantiles SOS se utiliza como manera para añadir información al perfil personal. También es bueno para Aldeas Infantiles SOS identificar, entre todos los nuevos procesos de acogimiento, quién necesita mayor atención.

Después de la gran catástrofe uno podría esperar muchos dibujos de casas colapsadas y miembros de la familia perdidos, pero los psicólogos no ven, de hecho, mucha destrucción en el papel.

—Los niños de 9 a 12 años están frecuentemente inclinados a dibujar lo que temen, pero lo que vemos es que una vez que los niños llegan a Aldeas Infantiles SOS, la experiencia de un lugar seguro es suficiente para que ellos se adapten y dejen los temores— dice Reynold Laguerre.

Al día siguiente ella tiene una cita para asistir a una sesión de interacción uno-a-uno para determinar su situación y establecer lo que se puede hacer para ayudarla en su desarrollo futuro.

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