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Cada año, el Día de las Infancias nos invita a celebrar, pero también a recordar que cada niña, niño y adolescente tiene derecho a crecer con cuidado, protección, afecto y oportunidades para disfrutar plenamente de su infancia.
En ese camino, en una jornada en la que los regalos y los juguetes suelen ocupar un lugar especial, también queremos recordar el verdadero valor del juego. Jugar es una forma de descubrir el mundo, expresar lo que sentimos, desarrollar la imaginación, aprender y compartir con otros. Un cuento, una canción o simplemente un momento para imaginar pueden convertirse en experiencias significativas para el desarrollo y el bienestar de las infancias.
Por eso, garantizar este derecho es también una manera de cuidar. Necesitamos que niñas y niños tengan tiempo y espacios para jugar, pero también personas adultas que puedan acompañarlos, escucharlos y ofrecerles la seguridad necesaria para crecer y explorar.
Desde Aldeas Infantiles SOS Argentina trabajamos todos los días para generar esas condiciones. Acompañamos a familias para fortalecer sus capacidades de cuidado y promovemos entornos protectores donde niñas, niños y adolescentes puedan desarrollar sus capacidades, participar, aprender, jugar y construir sus propios proyectos de vida.
Sabemos que acompañar a las infancias es una tarea compartida. Las familias, las comunidades, las organizaciones, el Estado y toda la sociedad tenemos un papel fundamental en la construcción de entornos donde cada niña y cada niño pueda crecer rodeado de afecto, cuidado y oportunidades.
Este Día de las Infancias queremos celebrar esos momentos que hacen que la niñez sea niñez: jugar, imaginar, reír, crear y compartir en familia. Y también renovar nuestro compromiso para que esos momentos no sean un privilegio, sino parte de la vida cotidiana de todas las niñas, niños y adolescentes.