ALDEAS INFANTILES SOS – 08.03.26

8M | Entre avances y desigualdades que aún persisten  

Cada 8 de marzo nos invita a reflexionar sobre los avances alcanzados en materia de derechos para las mujeres y, al mismo tiempo, los desafíos que aún persisten para construir una sociedad más justa e igualitaria.   

En los últimos años se han logrado avances importantes en términos de reconocimiento de derechos y participación de las mujeres en distintos ámbitos de la vida social, económica y política. Sin embargo, los datos actuales muestran que las brechas de género siguen siendo una realidad. En Argentina, el ingreso individual promedio de las mujeres continúa siendo significativamente menor que el de los varones: según datos del INDEC, la brecha de ingresos alcanza el 27,6%.  

Las desigualdades también se reflejan en el acceso al empleo. De acuerdo con la Encuesta Permanente de Hogares correspondiente al tercer trimestre de 2025, la tasa de actividad femenina es del 52,6%, mientras que la masculina alcanza el 70,1%. A su vez, la desocupación afecta más a las mujeres, con una tasa del 8,9%, frente al 6,5% en varones. Estas cifras evidencian cómo las desigualdades económicas impactan con mayor fuerza sobre ellas.  

Las brechas también se manifiestan en la organización de los hogares y en las responsabilidades de cuidado. En Argentina, el 85% de los hogares monoparentales están encabezados por mujeres. Esta realidad implica que muchas sostienen en soledad la responsabilidad económica y de cuidado de sus hijas e hijos.  

A estas desigualdades estructurales se suma una de las expresiones más extremas: la violencia de género. Durante 2025, un informe de la organización La Casa del Encuentro registró 262 víctimas fatales por violencia de género en Argentina. Detrás de cada una de estas cifras hay historias, familias y comunidades, así como una realidad que evidencia la urgencia de seguir trabajando para prevenirla y erradicarla.  

Desde Aldeas Infantiles SOS sabemos que estas desigualdades no solo afectan la vida de las mujeres, sino que también tienen un impacto directo en el bienestar y el desarrollo de niñas y adolescentes, quienes crecen en contextos donde estas brechas siguen marcando oportunidades y trayectorias de vida.  

Por eso, en este 8M renovamos nuestro compromiso de seguir trabajando por entornos protectores, donde el cuidado sea una responsabilidad compartida y donde todas las mujeres, niñas y adolescentes puedan desarrollar su proyecto de vida en igualdad de oportunidades.