ALDEAS INFANTILES SOS – 13.02.26

Crianza positiva: 6 prácticas para acompañar con respeto y cuidado 

Criar y acompañar a niñas, niños y adolescentes es un proceso lleno de aprendizajes, preguntas y desafíos cotidianos. No existen fórmulas únicas, pero sí herramientas que ayudan a construir vínculos basados en el respeto, el cuidado y la escucha. 

La crianza positiva propone justamente eso: fortalecer relaciones afectivas que promuevan el desarrollo integral, reconociendo a niñas, niños y adolescentes como personas con derechos, emociones y necesidades propias. 

Las personas adultas tenemos la responsabilidad de ofrecer entornos seguros y protectores que permitan crecer con confianza, afecto y límites claros, dejando atrás prácticas basadas en el miedo, la violencia o la humillación. 

Poner límites sigue siendo fundamental. Sin embargo, estos deben establecerse de manera respetuosa, comprensible y acorde a cada etapa del desarrollo, ayudando a aprender sin dañar el vínculo. 

Entonces, ¿cómo encontrar ese equilibrio entre acompañar, cuidar y permitir autonomía? Te compartimos seis prácticas que pueden ayudar: 

  • Reconocer que las expectativas y necesidades adultas no siempre coinciden con las de niñas, niños y adolescentes, y aprender a escucharlas. 

  • Entender que son sujetos de derecho, con voz propia. 

  • Asumir que la crianza es un proceso continuo que se construye día a día, con errores y aprendizajes. 

  • Criar desde el afecto, promoviendo vínculos seguros y libres de violencia. 

  • Acompañar el desarrollo de la autonomía y la responsabilidad de manera progresiva. 

  • Fomentar el diálogo, la reflexión y la participación en la construcción de acuerdos y límites. 

Promover entornos seguros y protectores forma parte de los principios establecidos en la Convención sobre los Derechos del Niño, que reconoce la importancia del cuidado respetuoso para el bienestar y desarrollo integral. 

En Aldeas Infantiles SOS trabajamos todos los días junto a familias y comunidades para fortalecer prácticas de cuidado basadas en el afecto, la protección y el respeto por los derechos de niñas, niños y adolescentes, acompañando procesos de crianza que favorezcan vínculos sanos y entornos seguros.