ALDEAS INFANTILES SOS
– 11.06.26
Día Internacional del Juego: promoverlo también es cuidar a las infancias
Esta fecha nos invita a reflexionar sobre este derecho fundamental de todos los chicos y las chicas, reconocido por el artículo 31 de la Convención sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas.
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Aunque suele asociarse al entretenimiento o al tiempo libre, el juego es mucho más que eso. Es una necesidad vital para el desarrollo integral de las infancias. A través del juego, los niños y las niñas exploran el mundo, expresan emociones, construyen vínculos, desarrollan su creatividad y adquieren herramientas para comprender aquello que viven.
Sin embargo, en un contexto donde las agendas familiares suelen estar atravesadas por múltiples exigencias, las pantallas ocupan cada vez más espacio y los tiempos de descanso parecen reducirse. Por ende, es importante preguntarnos cuánto lugar le estamos dando al juego en la vida cotidiana de los chicos y chicas.
Jugar no es perder el tiempo. Por el contrario, es una de las formas más valiosas en las que los niños y las niñas aprenden, crecen y se desarrollan. Cuando juegan libremente ponen en marcha su imaginación, fortalecen habilidades sociales, ensayan maneras de resolver conflictos, ganan autonomía y construyen confianza en sí mismos. También encuentran una vía para elaborar preocupaciones, miedos o situaciones difíciles que muchas veces no pueden expresar con palabras.
Por eso, garantizar el derecho al juego implica mucho más que ofrecer juguetes o actividades recreativas. Significa asegurar tiempos, espacios y entornos donde las infancias puedan desplegarse con libertad, sin que cada momento esté dirigido, planificado o condicionado por objetivos de rendimiento. Significa reconocer que el juego tiene un valor en sí mismo.
Las personas adultas tenemos un rol fundamental en este desafío. Acompañar una infancia no implica solamente brindar cuidados materiales, sino también generar oportunidades para compartir, imaginar, crear y disfrutar juntos. Muchas veces, los momentos más significativos no requieren grandes recursos: una ronda de historias, una escondida, una construcción improvisada o una tarde en la plaza pueden convertirse en experiencias que fortalecen los vínculos y dejan huellas positivas para toda la vida.
El juego también cumple una función esencial en la construcción de comunidades más saludables. Cuando los niños y las niñas cuentan con espacios seguros para jugar, encontrarse y relacionarse con otros, desarrollan habilidades que favorecen la convivencia, la empatía y el respeto por las diferencias.
Desde Aldeas Infantiles SOS Argentina trabajamos todos los días para garantizar que niños, niñas y adolescentes crezcan en entornos protectores donde sus derechos sean respetados plenamente. Entendemos que una infancia cuidada es también una infancia que tiene tiempo para jugar, imaginar y crear.
En este Día Internacional del Juego, renovamos nuestro compromiso de promover y defender este derecho fundamental. Porque jugar no es un premio ni un privilegio: es una necesidad, una forma de expresión y una condición indispensable para que cada niño y cada niña pueda desarrollarse plenamente.