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Entre diciembre y enero llevamos este mensaje a las calles de la Ciudad de Buenos Aires con un objetivo claro: hacer visible una realidad que muchas veces pasa desapercibida. En Argentina, 6 de cada 10 niñas y niños sufren violencia en el ámbito familiar.
En paradas de colectivo, subtes y kioscos de diarios, esta pregunta se metió en la rutina diaria de miles de personas. Porque hay infancias que no se esconden para jugar, sino para protegerse. Y ponerlo en palabras es el primer paso para que deje de ser invisible.
Salir al espacio público con este mensaje fue una forma de romper el silencio y de invitar a toda la sociedad a involucrarse. Porque garantizar entornos seguros no es solo un deseo: es una responsabilidad compartida.
La campaña también convivió en el mundo digital, donde seguimos abriendo conversaciones, generando conciencia y amplificando esta realidad que necesita ser escuchada.
Pero nada de esto sucede solo.
Gracias a tu compromiso, podemos estar ahí donde más se necesita: previniendo situaciones de violencia, acompañando a las familias y cuidando a cada niña, niño y adolescente.
Porque la violencia no es parte de la crianza.
Y el silencio tampoco.
Y porque cuando vos elegís estar, ayudás a que la infancia deje de esconderse.