Derechos Humanos: un largo camino recorrido y un largo camino por recorrer

10 de diciembre, un nuevo aniversario de la proclamación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Cada 10 de diciembre se celebra el Día Internacional de los Derechos Humanos (DDHH). Esta fecha, conmemora la proclamación, en 1948, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, por la Asamblea General de Naciones Unidas.

La Declaración considera a todas las personas iguales y libres en términos de derechos y reconoce la dignidad humana como eje central, entendiéndola como el derecho inherente de cada sujeto a ser valorado en su singularidad y particularidad, individual y social, por su sola condición de persona. En este sentido la garantía de una vida digna debería presentarse sin distinción de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.

Los derechos humanos son universales, indivisibles, interdependientes y están relacionados entre sí. Esto significa que son complementarios e inseparables y que no es posible jerarquizar unos por sobre otros, que el avance de uno facilita el avance de los demás así como la privación de alguno de ellos, afecta negativamente a otros.

La Declaración marcó un hito que se constituyó en columna vertebral del Derecho Internacional a partir del que se sancionaron otros  tratados y convenciones,  que apuntan a resguardar colectivos específicos para quienes la mera sanción no fue suficiente. Así, en 1979 se sancionó la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer y 10 años más tarde, en 1989, se sancionó la Convención Internacional sobre Derechos del Niño. En esta línea, en 2006 se sancionó la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad. Cada una de estas convenciones amplía los derechos para determinados grupos, acorde a sus particularidades y requerimientos específicos en momentos históricos determinados.  Este recorrido histórico da cuenta de cómo las sociedades, de las diferentes regiones del mundo, han interpelado la Declaración para fortalecerla.

La concepción de Derechos Humanos genera un vínculo jurídico entre el Estado y los ciudadanos que condiciona el ejercicio de poder  a normas convenidas internacionalmente. De este modo el Estado se convierte en el principal garante del efectivo acceso a esos derechos.

Si bien ha transcurrido un largo camino y los derechos humanos fueron ampliados y reconocidos internacionalmente, aún existen situaciones donde las desigualdades permean las condiciones de vida y la dignidad aparece como un horizonte inalcanzable, con un sinuoso camino por recorrer
 
Las estadísticas respecto a la situación de pobreza en la infancia en Argentina, conocidas durante este año ponen en tensión el principio de universalidad de los DDHH. Según un estudio que mide la pobreza monetaria, en nuestro país el 29,7% de las personas está en la pobreza, pero si contamos a los niños en hogares pobres, el número trepa al 47,7%. Vivir en situación de pobreza, significa tener restricciones cotidianas para acceder a bienes y servicios básicos que igualen oportunidades, significa que se limitan las posibilidades para crecer con dignidad. En este sentido, aún con los importantes avances que se han realizado, los DDHH en estos contextos se limitan a una declamación y las respuestas que brinda el Estado no son suficientes para cumplir con su rol de garante.

Desde Aldeas Infantiles SOS trabajamos para promover y proteger los derechos humanos de los niños, niñas y adolescentes. Por ello  celebramos un nuevo 10 de diciembre renovando el compromiso con nuestro trabajo pero también con el rol que como organización de la sociedad civil tenemos para exigir por el cumplimiento de los mismos.